Delfines
Su nombre científico proviene del latín delphin, que a su vez proviene del griego delphinis. Son mamíferos marinos que pertenecen a los cetáceos y a la subespecie de los odontocetos que significa cetáceos con dientes.
Son mamíferos acuáticos que habitan en casi todos los mares del planeta. Aunque viven en mar abierto también se acercan a la playa, pero sin llegar a la orilla. Se sabe que, junto con las ballenas y las marsopas, descienden de mamíferos terrestres, de los Artiodáctilos. Los esqueletos de los delfines modernos tienen dos pequeños huesos en la pelvis, remanente de lo que alguna vez fueron extremidades traseras. Entraron al mar aproximadamente 50 millones de años atrás.
Características físicas:
El delfín tiene un cuerpo liso, aerodinámico, fusiforme, adaptado para la vida en el ambiente acuático. Sus extremidades delanteras son las aletas pectorales, que tienen los elementos esqueléticos principales de las extremidades delanteras de los mamíferos terrestres, pero son más cortas y se han modificado. Las aletas pectorales se curvan por detrás levemente y apuntan a las extremidades. Utilizan sus aletas pectorales principalmente para dirigir y, con la ayuda de la cola, para frenar. El rostro del delfín es bien definido, parece que siempre están sonriendo, no obstante en su cara está fijada esa expresión, incluso cuando sienten dolor o peligro.
Los dientes son cónicos y están diseñados para agarrar el alimento, su número varía considerablemente entre individuos. La mayoría tienen de 20 a 25 dientes en cada lado de la quijada superior y de 18 a 24 en cada lado de la quijada inferior, un total de 76 a 98 dientes. Los ojos están a los lados de la cabeza, cerca de las esquinas de la boca. Las glándulas en las esquinas internas de las cuencas del ojo secretan una sustancia aceitosa que lubrica los ojos, quita los desechos, y ayuda al ojo de manera aerodinámica mientras nada. Esta lágrima actua como película protectora de los ojos contra organismos contagiosos. Los oídos se sitúan a un lado de los ojos, son pequeñas y discretas aberturas, sin aletillas externas.
Un solo respiradero, situado en la superficie de la cabeza, está cubierta por una aleta muscular que proporciona un sello hermético. Los delfines respiran a través de su respiradero. Tienen un promedio de 2.5 a 2.7 metros y un peso entre 190 y 260 kilogramos. Las diferencias en el tamaño del cuerpo y dimensiones del cráneo están relacionadas con los diferentes hábitats y especies. Los machos adultos son ligeramente más largos que las hembras y considerablemente más pesados. Como los jóvenes, las hembras crecen aceleradamente hasta aproximadamente los 10 años de edad.
Reproducción:
La edad en que un delfín alcanza la madurez sexual varía. En promedio, los machos alcanzan la madurez sexual cerca de los 11 años y las hembras entre los 5 y los 7 años. Los órganos genitales están ocultos tanto en machos como en hembras. Ambos sexos tienen un ombligo y una hendidura genital, pero las hembras también tienen una hendidura mamaria a ambos lados de la genital. Las hembras parecen ser sexualmente receptivas durante gran parte del año y son las responsables de iniciar el cortejo y el comportamiento de reproducción. No hay una temporada específica de reproducción en los delfines. Pueden reproducirse los 365 días del año. Momentos antes del acoplamiento, el macho frota con el hocico a una hembra. Puede también exhibir una postura curva en forma de "S" en la cual él levanta su cabeza y apunta con su cola hacia abajo.
La gestación (embarazo) de una delfín dura 12 meses y una vez nacido el bebé delfín se queda con su madre de 3 a 6 años. Durante este periodo aprende técnicas de pescar. Como cualquier mamífero su primer alimento es la leche. Cuando la cría tiene hambre se acerca a la madre, que expulsa la leche en forma de chorro directo a su hocico. La cría tomará leche durante un año o más. La lengua de los delfines puede adoptar una forma "acanalada", lo que permite a las crías mamar impidiendo que se mezcle la leche materna con el agua salada.
Comportamiento:
En libertad, los delfines se agrupan formando manadas, a veces de más de cien individuos, que acompañan a las grandes corrientes y constituyen con sus saltos un motivo de diversión para los pasajeros de barcos y cruceros.
El delfín tiene una forma de nadar característica, saltando y hundiéndose rítmicamente en el agua como si cabalgara en las olas. Esto se debe a que por ser mamífero necesita subir a la superficie para respirar, cosa que hace cada vez que asoma la cabeza. Son muy solidarios. Si un delfín se está muriendo, otros delfines vendrán a ayudarle, apoyándole todos con su cuerpo para que el agujero que utiliza para respirar se mantenga por encima del nivel del agua.
Estos mamíferos acuáticos utilizan gestos para comunicarse, pero también se comunican a través de un ruido parecido a un silbido. Algunas investigaciones en la vida de los delfines parecen demostrar que al nacer, su madre le silba una y otra vez para que reconozca su voz y para ayudarle a crear su propia "voz". Se cree que cada delfín tiene su propia "voz" o silbido personal único, como la firma de las personas. Nunca duermen, para descansar su organismo disminuyen la actividad, flotan y dejan sobresalir su respiradero; a esto se le llama letargo.
El sonar del delfín:
Son capaces de comunicarse entre sí y conocer su medio ambiente usando un sistema de sonar biológico.
Los delfines construyen así una “imagen sonora de su ambiente” con ayuda de los sonidos que emiten, a través de su aparato nasal complejo y de sus ecos producidos por el choque de las ondas sonoras en los objetos, que reciben en su aparato auditivo interno a través de sus mandíbulas, en vez del oído externo, como hacen los mamíferos terrestres o aéreos (Chisoptera).
Los objetos que producen el eco pueden ser peces, calamares, otros delfines de la misma especie, rocas, pendientes de playas o cañones submarinos. Los delfines tienen un sistema de sonar, semejante al inventado por el hombre para navegar. Escuchan el eco de sus sonidos y luego lo usan para determinar la dirección, distancia y estructura del objeto que refleja el sonido o produce el eco; es decir son capaces de eco-ubicar objetos en el medio acuático (Echolocation).
Hábitat:
Los delfines habitan la zona pelágica (región oceánica en alto mar, incluida la plataforma continental desde la superficie hasta 200 metros de profundidad) así como en puertos, bahías, lagunas, golfos, y estuarios.
El ecotipo costero parece estar adaptado a las aguas calientes y bajas. Su cuerpo más pequeño y aletas más grandes sugieren la disipación creciente de la maniobrabilidad y de calor. Frecuentan puertos, bahías, lagunas, y estuarios. El ecotipo fuera de la costa parece estar adaptado a las aguas frías y profundas. Ciertas características de su sangre indican que este tipo se satisface mejor con la inmersión profunda. Su cuerpo más grande ayuda a conservar calor y a defenderse de los depredadores.
Distribución:
Se encuentran alrededor del mundo en aguas templadas y tropicales, estando ausentes solo a partir de 45 grados de los polos en cualquier hemisferio. En el Océano Pacífico se encuentran desde el norte de Japón hasta Australia y del Sur de California hasta Chile. También fuera de la costa en el Pacífico tropical, casi tan lejos como las islas Hawaianas.
En el Océano Atlántico se han encontrado delfines nariz de botella, desde Nueva Escocia hasta la Patagonia y de Noruega a África del Sur. Los delfines nariz de botella son la especie más abundante a lo largo de la costa de Estados Unidos a través del golfo de México.
Los delfines nariz de botella también se encuentran en el Mar Mediterráneo, y en el océano Indico desde Australia hasta África del Sur.
Migración:
Las variaciones en la temperatura del agua, los movimientos de los peces que les sirven de alimento y los hábitos alimenticios, pueden explicar los movimientos estacionales de algunos delfines hacia ciertas áreas. Algunos delfines de costa en latitudes más altas, muestran una clara tendencia a la migración estacional viajando hacia el sur durante el invierno. Los de aguas más calientes muestran movimientos estacionales menos extensos.
Alimentación:
Los delfines son depredadores activos y comen una variedad amplia de pescados, calamares y crustáceos. Los alimentos disponibles para un delfín varían de acuerdo a su localización geográfica.
Los adultos comen aproximadamente de un 4% a un 5% de su peso al día. Una madre que está amamantando come diariamente una cantidad cerca de un 8%. Su estómago se divide en compartimientos para la rápida digestión. El comportamiento de alimentación es flexible y adaptado al hábitat particular de un delfín y los recursos alimenticios disponibles; no mastican su alimento, usualmente tragan los pescados enteros, primero la cabeza para que las espinas dorsales de los pescados no se atasquen en sus gargantas. Parten pescados más grandes sacudiéndolos o frotándolos en el suelo marino.
Las estrategias de caza son variadas y diversas. Los delfines colaboran con frecuencia para la caza y captura de peces, pero también se alimentan de peces aislados. Para buscar peces más grandes, un delfín puede utilizar las aletas de su cola para golpear a un pez y sacarlo del agua, recuperando después a la presa atontada. Con frecuencia acompañan a los barcos camaroneros, alimentándose de los peces que caen accidentalmente en las redes empleadas para atrapar camarones.
Depredadores:
Ciertas especies grandes de tiburones son depredadores de los delfines. Sus restos se encuentran a menudo en los estómagos de tiburones tigre, de tiburones oscuros y de tiburones toro. Las orcas pueden cazar de vez en cuando delfines, pero los casos documentados son raros. Cuando un tiburón los ataca se defienden en grupo golpeándolo con el hocico hasta matarlo o lograr que huya.
Delfinoterapia:
Pueden ayudar a personas con trastornos físicos o emocionales de diversas maneras, ya que el delfín emite ondas ultrasónicas de distintos tipos, que circulan por todo el cuerpo del paciente, operando beneficiosamente sobre su sistema nervioso.
La delfinoterapia puede ser aplicada en bebés desde los cinco meses, no existiendo límites máximos de edad. Los pacientes están vigilados constantemente por personal especializado; además los animales empleados en estas terapias son dóciles, bien amaestrados y acostumbrados al contacto con personas. Los mas utilizados son los conocidos coloquialmente como “nariz de botella”.
Los especialistas en delfinoterapia, explican que las ondas ultrasónicas que emiten estos animales, generan endorfinas y otras sustancias que ayudan a mejorar la conexión entre las neuronas, incentivando el funcionamiento de ambos hemisferios cerebrales. Los cambios neurológicos y neuroquímicos que se generan, se traducen en diversos beneficios físicos, emocionales e intelectuales, como mejoras en el sistema inmunológico, en la coordinación motora, en el estado de ánimo, el contacto social y en el lenguaje.
Uno de los fenómenos mas estudiados con relación a las terapias con delfines, es su potencial didáctico, especialmente en el aprendizaje de niños con Síndrome de Down, habiéndose observado que los pequeños que han interactuado con delfines, han aprendido de 2 a 10 veces más rápido que aquellos que no lo hacían, y que en un 50% de los casos, podían retener tales lecciones incluso un año después de la terapia.
El tratamiento con delfinoterapia, es aplicable a individuos con padecimientos del sistema nervioso, cáncer, problemas mentales, e impedimentos motores ya sean congénitos o adquiridos.
En las sesiones de tratamiento, el delfín se deja tocar y hace contactos con distintas zonas del cuerpo de la persona, como la columna, manos, plantas de los pies, transmitiéndole así ondas ultrasónicas alfa, beta y theta. Las sesiones en agua duran de 15 a 20 minutos, complementadas con otras actividades como masajes o cualquier actividad que el terapeuta considere.
Al final del tratamiento, cuyo número de sesiones indicará el terapeuta, se hace el balance de resultados obtenidos que determinará si se necesita repetir el tratamiento, ya que el efecto de los estímulos obtenidos dura varios meses después de completado el proceso. Sea por cuestiones de salud, o por conocer esta experiencia, sin lugar a dudas, un contacto de esta naturaleza con estos maravillosos animales, será un disfrute inolvidable.